Nuestros niños y niñas nacen con la alegría de vivir y crecer confiadamente, rodeados por personas adultas, afectuosas: mamás, papás, tías, maestras, vecinos...Los vínculos afectivos con personas adultas que establecen niños y niñas desde la gestación y durante sus primeros años de vida les dan seguridad, capacidad de adaptarse al cambio, felicidad, fe y la sensación de hacer en compañía el viaje de la vida.
En ocasiones los ambientes en los que se desenvuelven los niños y niñas no son los más apropiados. Están marcados por la violencia, el abuso, el abandono, el desplazamiento y la pobreza. ¿Qué podemos hacer para ayudarles, para fortalecerles ante tales amenazas?
Establecer con ellas y ellos una relación cálida, significativa y armoniosa, posibilita construir bases sólidas para que desarrollen actividades resilientes para la vida. La resiliencia es una capacidad que tenemos y podemos desarrollar todos los seres humanos, para afrontar las adversidades, superarlas y salir fortalecidos de ellas.
Nacemos para el mundo e iniciamos un viaje, acompañados por momentos, otras veces solas o solos, y vamos acumulando sentimientos, emociones, recuerdos, experiencias, amores, desamores, dolores, miedos, alegrías... Todo es parte del viaje.
Durante este viaje, nuestro papel como personas adultas es educar y guiar, ser formadoras para la vida, lo que implica una enorme responsabilidad. Sin embargo, cuando cumplimos ese papel ponemos en evidencia nuestra propia historia: las prácticas, métodos, valores y contenidos de crianza con los cuales fuimos educados. Ese pasado debe ser comprendido y transformado, pues de lo contrario corremos el riesgo de reproducir prácticas y discursos que no necesariamente convienen hoy al desarrollo de niños y niñas.
Se intenta ayudar en la tarea de generar resiliencia, fortaleciendo nuestro vínculo con niños y niñas desde la más temprana edad. Se busca lograr este objetivo mediante la recreación lúdica de las experiencias de vida, la exploración de las emociones, el análisis de las representaciones sociales que tenemos sobre la niñez y la revisión del papel de las personas cuidadoras durante la primera infancia.
Bienvenidas y bienvenidos al tejido de la vida.




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